La Medicina es una Ciencia muy completa y muy socorrida como tema de conversación, viene tu tía Puri y te cuenta todas sus dolencias, estás en el bar con los amigos y cuentas anécdotas graciosas de tu trabajo diario, llega tu hermana y le explicas en plan Barrio Sésamo por qué tiene que tomarse el ácido fólico mientras “busca” al churumbel (una forma fina que tiene la gente de explicar que están dándose al fornicio reiterado en busca y captura de la descendencia deseada) y te hacen preguntas sencillas como si es verdad que te puedes morir por bañarte inmediatamente después de comer o que el VIH traspasa los poros del condón. La pera limonera, oigan.

Pues bien, una pregunta que nos hacen o que nosotros mismos nos hacemos por las mañanas es por qué al desayunar entran de repente unas ganas enormes de acudir al despacho del Señor Roca a leerse el periódico o la Enciclopedia Británica, según el caso y las ganas que haya de dedicarle tiempo y esfuerzo al asunto. Pues bien, hoy en Mondo Medico vamos a explicarlo de forma sencilla, directa y entretenida, sin ahorrar escatología pero haciéndolo de la forma más elegante posible, dada la importancia que tiene para mucha gente la expulsión del producto interior bruto tras el segundo mordisco a la tostada.

Señores, la cuestión queda explicada por el reflejo gastrocólico, el gastroduodenal y el gastroileal. ¿Lo cuálo? Mirad, cuando entra en el estómago una cierta cantidad de alimentos, sobre todo tras haber estado sin comer durante unas cuantas horas, éste se distiende. Esa distensión es recogida por uno de los nervios más largos e importantes del cuerpo, el nervio vago, el cual manda una señal a otros nervios, llamados nervios intrínsecos y esplácnicos, quienes a su vez rodean al intestino y activan su musculatura para que se contraiga y mueva como un compresor,comprimiéndose por detrás del bolo fecal y relajándose por delante, echando hacia delante el material que tenga en su interior en un movimiento llamado peristalsis. Al mismo tiempo que esos nervios se ponen en marcha, el estómago segrega una serie de enzimas que facilitan la degradación de alimentos para su digestión así como la estimulación de la peristalsis. De ese modo apenas nos ha dado tiempo a tomarnos el café, el zumo y media tostada cuando notamos ese terremoto interior que nos avisa que en poco tiempo estaremos en el trono leyendo la etiqueta del champú. Un reflejo maravilloso, sin duda.

Aparte de ser una explicación muy interesante para cuando uno está en la fase escatológica de la noche sabadil, cuando se habla de culo, pedo, caca y pis, viene bien recordarlo cuando uno padece gastroenteritis; señores, si estáis que os vais por la pata abajo, comed poquito a poco, porque si os zampáis un platazo de arroz blanco hervido y lo regáis con medio litro de suero o de bebida isotónica estáis distendiendo el estómago de forma brutal y activando esos reflejos que os he contado. No seáis brutos, por favor.

Artículo dedicado con todo mi amor a EC-JPR, mi maestro en el arte escatológico y a Dr Mapache, la mascota de mi blog :)

 

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28 opinaron sobre “¿Por qué cuando desayunamos nos entran ganas de cagar?

  1. Solamente una licenciada en midicina podría darle el justo toque entre escatología, humor y ciencia. Mapache seal of aproval

    Aunque el que me haya dedicado una artículo de mierda no sé yo como tomarmelo.
    :P

    • Con mucho orgullo, hay días que soy delicada como el pétalo de una rosa y días que toca ser fina como el pellejo de una mierda y cuando ambas cosas pasan puedo escribir grandes cosas :P

  2. Pingback: ¿Por qué cuando desayunamos nos entran ganas de cagar? - apezz.com

  3. Jajajajaja, me ha encantado y has dado respuesta a una de mis preguntas existenciales!

    • ¿A que chí? Elegancia escatológica, si Ferrá Adriá hace sandía a la plancha y deconstruye tortillas, yo hablo de caca, culo, pedo y pis con glamour xD

  4. Genial, he llegado al tema invitado por la página principal de WordPress mientras me aburro examinando de unos cursos, interesante toque humorístico que me ha encandilado con el interés que despierta este tipo de temas.

    Gracias por alegrarme la mañana.

    • Me alegro, me alegro :) Como ves, la Medicina no es sólo seriedad y penas, otro día cuento por qué no debemos ducharnos tras comer, aunque sea con agüita calentita, por ejemplo :)

  5. Coña… pues nunca me había fijado en eso :oops: Yo es que soy más de cagar por la noche, mirusté, cuando no puedes llegar tarde a ningún sitio. Así me regocijo en tan magna labor (la Británica no, yo prefería leer los tomos de la Larousse) y me aseguro de cumplir satisfactoriamente con el deber.
    En cualquier caso, tomo buena nota del mecanismo etiopatogénico, y en especial de su aplicación en casos de toxinfección o similares.
    Y gracias por la dedicación, dotora, aunque no sé qué sentir cuando una señorita como usted se acuerda de un caballero como yo cuando se sienta a parlamentar con el Roca :oops:

    • No se preocupe, caballero, le puedo dar mi palabra y se la doy de que me acuerdo principalmente de usté en otras ocasiones, por ejemplo cuando me voy de tapas con los anestesioblastos del hospital (ahí me acuerdo también de nuestra anestesista favorita) o cuando hablo con otra gente que está sufriendo el “culo-codos” del MIR. Ánimo muchachito :)

    • Ni idea, he tenido que preguntar a Santa Wikipedia y parece ser que no, que se limitan a filtrar y tal; en todo caso, no les veo leyendo la etiqueta de la crema hidratante, la verdad :P

  6. Es una explicación razonable, aunque aquí una nunca lo ha vivido en carne propia. ¡Ojalá! Los dolores que te entran cuando llevas tres, cinco, siete, diez días sin visitar al señor Roca son de lo peorcito, y cuando la visita por fin se produce nunca me coincide con la hora postdesayunatoria. Excepto si la hora postdesayunatoria es la misma que la hora de las prácticas del coche :_D

    • Dior y Chanel. En fin, ya te sabrás de memoria los consejos: que si agua, que si ejercicio físico, que si fruta y verdura, los sobrecitos de Duphalac de toda la vida y hasta el Plantaben…

  7. Bueno de escotología, yo tambien ando fina, sobre todo desde que leí al “marqués” de todos los marqueses,que lo más fino para él era comer y beber excrementos.Un saludo

    • Porque es una norma general, pero no es algo que le ocurra a todo el mundo :) a otra gente le da más en el almuerzo o la cena :P

  8. A mí a veces me dan unos dolores punzantes que hasta que no lo echo todo no me puedo levantar de la taza… y puedo tardar hasta media hora. Viva lo escatológico!

  9. El título es sobrecogedor sin duda, la elegancia no está reñida con la rigurosidad ;)
    Y yo culpando al café del bar…. aynssssss! jijijijiji

    Bess!

    • ¿Te acuerdas del ciclo circadiano ése tan mono que nos contaban en Fisio? Pues bien, ese dichoso ciclo hace que hacia las 6-7 de la mañana en personas de hábito de sueño regular se produzca un pico de corticoides y catecolaminas, preparando el cuerpo para la jornada. Al darse ese pico aumenta la presión arterial, el corazón empieza a latir a mayor frecuencia, etc y se “despierta” todo el cuerpo, incluido nuestro amigo fálico. Nosotras tampoco nos libramos, pero no es tan aparatoso que se produzca la hinchazón de los labios menores y aumente ligeramente la lubricación vaginal :P

  10. Y yo que pensaba que era el café del Bar Salus (donde acostumbro a tomarlo) el que me provacaba esos deseos locos. Tendré que dejar de decirle “ponme un laxante!”.
    Salu2 y muy buen post.

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