Hace poco terminé de leer “El árbol de la ciencia” de Pío Baroja. Al principio del libro, el escritor describe lo que sienten un grupo de estudiantes de Medicina al enfrentarse a su primera clase práctica de Anatomía, con la disección de cadáveres y la curiosidad que da el saber que estamos viendo órganos “de verdad”.
A mí no me apasionaban esas clases. Mi abuela me tenía dicho “a los muertos hay que dejarlos en paz” y me daba repelús el olor de los conservantes de cadáveres y el aspecto marronáceo de la carne ya amojamada. Años más tardes, en 6º de carrera, me tuve que enfrentar a las prácticas de Medicina Legal y Forense, con la autopsia metódica de un cadáver para averiguar causas y características de su muerte, con el olor de la putrefacción cadavérica, pero ésa es ya otra historia.
A la hora de donar el cuerpo a la Ciencia, cada Universidad tiene sus normas, aunque básicamente coinciden en unos ciertos puntos:
1. No se admitirán cadáveres en caso de que la muerte haya sido violenta y por tanto dé lugar a acción judicial y a autopsia para determinar la causa de la muerte.
2. No se aceptan cadáveres cuyos órganos se hayan donado para transplante, excepto en el caso de las córneas.
3. No se aceptan cadáveres que presenten gangrenas o úlceras, así como que manifiesten los momentos iniciales de la descomposición. Tampoco, amparándose en el decreto 72/1999 de Sanidad Mortuoria, se aceptan cuerpos de personas con enfermedades infectocontagiosas como tuberculosis, SIDA, hepatitis vírica o cualquier otra que pueda poner en riesgo la salud de quienes manipulen el cadáver.
4. En caso de fallecimiento fuera de la provincia o a más de cierta distancia tampoco se acepta el cadáver, ya que la facultad corre con los gastos de traslado y, generalmente, de inhumación o incineración posterior (ya digo que cada facultad tiene sus normas).
Para donar, la persona tiene que haber manifestado en vida su deseo; para ello debe solicitar el formulario en la Facultad de Medicina correspondiente, rellenarlo y firmarlo tanto él como dos testigos en el momento de entrega de la documentación. La leyenda urbana del uso de cadáveres de mendigos es más falsa que un billete de dos euros con la cara de Popeye, todo estudiante de Medicina sabe que en la mesa de disección descansa el cuerpo de alguien que tenía claro a dónde iba cuando se muriera y “dejó tó los papeles arreglaos”.
Para tener el cadáver en la facultad de Medicina hay que seguir una serie de pasos de forma meticulosa, siendo lo más básico esperar las 24 horas fijadas antes de meterlo en una cámara frigorífica, tener el certificado de defunción o la inscripción en el Registro Civil como fallecido y que quien lleve a cabo las maniobras de conservación del cadáver esté debidamente acreditado y autorizado, ya que va a realizar un manipulación irreversible de la que se tiene que responsabilizar.
¿Y qué pasa cuando se tiene al cadáver en la mesa de mármol, con su correspondiente desagüe? Que hay que iniciar la técnica de embalsamación con una serie de productos autorizados para ello. En la actualidad no se usan las famosas piscinas de formol, que daban un escozor de ojos terrible, sino otros productos conservantes menos agresivos y que aseguran una adecuada conservación, amén de una apariencia más natural y hasta bonita, como la plastinación.
Espero haber resuelto las dudas básicas de qué es lo que pasa con las famosas prácticas de Anatomía…y otro día os hablo de la famosa manía de muchos estudiantes de Medicina de tener un cráneo en su mesa de estudio al lado del atlas de Anatomía…
Actualización: Leo en esta noticia que en mi vieja facultad han aumentado notoriamente los casos de donación de cuerpos, o por lo menos de intento de ello, debido a la crisis y la falta de dinero para enterrar a un ser querido. Impresionante…
Hasta para morir hay que tener dinero…
A mí no me inspiraban curiosidad excesiva en el par de visitas que hice… y sigo sin entender la fascinación morbosa que le produce a la gente…
Yo soy veterinaria, y hacíamos las prácticas básicamente con perros. Los formolizaban en piscina, pero no lo hacían los estudiantes. Eso sí, tuve que dejar de ir como voluntaria a la perrera municipal. Los perros eutanasiados allí acababan en mi mesa de disección a la semana siguiente, y simplemente no lo podía soportar.
Para los animales más grandes, tuvimos que esperar a las prácticas de Anatomía Patológica para poder verlos enteros, a las de Anatomía sólo llegaban “por piezas”. Tuve un idilio con el vegetarianismo, animal por animal, según iban avanzando las prácticas. Después de la de disección de gallinas (que nos llegaban desde una granja de ponedoras, y apestaban de una forma muy difícil de describir) estuve sin poder comer pollo unos dos años.
Pero yo no hice Medicina porque pensé que no podría soportar las prácticas de Anatomía humana, así que,… a lo mejor es que soy muy sensible.
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Eso de que ya no se conservan en piscinas…lo mismo ha cambiado en los últimos años, pero he tenido amigas estudiando en la facultad de Granada y las prácticas de anatomía tenían que hacerlas con mascarillas por culpa del formol.
En cualquier caso, muy interesante el artículo, no sabía que pusieran tantos requisitos.
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Uy que interesante!! yo siempre quise estudiar medicina, pero no hay en donde vivo, bueno si en mi país obvio pero muy lejos de casa y no se puede por ahora…asi que estudio nutrición
y me gusta..aunque aquí en Argentina que yo sepa si se siguen usando en algunas facultades los piletones de formol.
Me dejo espelusnada el comentario de teresavet, yo estudié dos años de veterinaria (luego dejé porque era demasiado para alguien muy sensible con los animales como yo) y me da repelús pensar que aquí se hacía lo mismo…recuerdo una práctica en el que estabamos por ver respiratorio y un profesor nos dijo que para la próxima si podía nos conseguía unos cuantos pares de pulmones para practicar :O osea…como los conseguirían?!! y algunas veces entrabas a la sala de disección y veías los freezer llenos de perros…en invierno nos hacían ir un día antes a los más comedidos para sacar un par de perros y ponerlos frente a las estufas para que se vayan descongelando…que triste, en algunas carreras falta humanizar mucho este tipo de prácticas. Me parece que en veterinaria lo del “hombre callejero” si es cierto, con los perros de las perreras
Saludos!!
Pues en mi facultad los muertos siguen siendo verdes, con un olor a formol que te quema las fosas nasales y alguno chorrea.
Eso si, yo no cambio esas prácticas por nada del mundo. A parte de aprender un montón nos lo pasábamos en grande.
Hasta les pusimos nombres a los cadáveres y les cogimos mucho cariño (a pesar de las bromas).
Pues en las universidades mediterráneas no saben que hacer con tanto muerto. Incluso los “exportan” a otras. Ya tenian superavit antes (mucho residente europeo -inglés, alemán, francés- opta por esta via antes de dejarle una púa de órdago a los familiares, si los tiene), asi que ahora, imagino que hasta podrán elegir.
http://www.laverdad.es/murcia/v/20111212/region/cadaveres-sala-espera-20111212.html
http://www.diarioinformacion.com/alicante/2010/09/26/alicante-exporta-cadaveres-universidades-investigacion/1048198.html