scrubsAdmiro a los que llevan la bata impoluta día tras día. No sé cómo lo hago, que recojo mi bata del tendedero blanca e inmaculada (hasta la mancha del café que me tomé a las 2 de la mañana totalmente atontada), la plancho, me la pongo…y en menos de una semana tiene más mierda que el palo de un gallinero. Se mancha más que un niño chico en un parque Y los días de guardia ni os cuento. Como me ponga la bata para abrigarme, por encima del pijama clínico, termina como si hubiera jugado al airsoft con ella en un campo lleno de barro.

Al menos voy con las mangas recogidas. Arremangadas hasta medio antebrazo. La ropa que lleve ese día, también. Me da asquito ir con los puños renegridos y explorar a un paciente arrastrando los puños de las batas llenos de mugre y microorganismos. Algo similar debieron pensar en 2007 las autoridades del Departamento de Salud del Reino Unido cuando aprobaron un código de indumentaria laboral en hospitales, obligando a llevar batas de manga corta y prohibiendo el uso de corbatas, relojes y joyas por miedo a infecciones por gérmenes como Staphylococcus aureus y Clostridium difficile. También les pegaron un tironcillo de oreja instándoles a lavarse las manos con mayor frecuencia.

Tanto insistir en los hospitales en lavarse las manos, tenerlas bien limpias gracias a la solución alcohólica que tenemos en los pasillos y en la habitación de cada paciente…y luego nuestra bata es el transporte perfecto para los gérmenes. Si Semmelweiss levantara la cabeza…

Editado: me pasan el enlace a este artículo, donde Mónica Lalanda cuenta que en el Reino Unido “doctors stopped wearing white coats in Britain ages ago. Funny enough, back in 1991, 72% of hospital docs wore white coats but, by 2004, only 11% did, just the inverse evolution of the MRSA infections. I guess high bed occupancy, dirty hospitals and excessive use of antibiotics are the biggest culprits“. Tócatelos, Manolete…ni calvo ni con tres pelucas…

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5 opinaron sobre “La mierda que viajaba en la manga de la bata

  1. Los fonendoscopios, no te olvides de ellos. Cuando trabajaba en una Unidad de Investigación un compañero hizo un estudio, que creo llegó a publicar aunque no te pongo la mano en el fugo, en el que encontró de todo (superbichos incluidos) en fonendoscopios de médicos de todo el hospital. Imagina la gracia que hace irte a la cafetería (o a cualquier otro sitio) y encontrarte a todo el mundo con el cacharrito alrededor del cuello como si fuera una medalla :-P

    Salud y saludos, oiga.

  2. Mi fonendo está limpio, inmaculado. Lo limpio con la solución alcohólica del hospital. Hasta las olivas las limpio. Yo llevo el fonendo al cuello porque con lo despistada que soy lo pierdo en cualquier sitio o se me cae del bolsillo de la bata y no me doy cuenta…

  3. Uno de mis durante una estancia, me “documentó” con los males de la barba en los laboratorios…. aun así, nunca he tenido problemas de contaminaciones, al menos no más que gente bien afeitadita. Lo mejor… el jefe también lucía una buena barba

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