El otro día volví a atragantarme por enésima vez con el colacao. El motivo: leer en la prensa las chapuzas que cometía Eufemiano Fuentes.

Resumo: Eufemiano Fuentes es un médico deportivo implicado en la Operación Puerto. La Policía llevaba tiempo tras un lote  importado viales falsificados de IGF1 (factor de crecimiento). Esperaban hallar un delito contra la Salud Pública. Y  lo encontraron, pero no el que esperaban. La pista les llevó hasta Madrid, concretamente a un laboratorio en el que trabajaba Jose Luis Merino, un hematólogo socio de Eufemiano Fuentes, que disponía de un apartamento en el mismo lugar.Los policías observaron que por la noche el doctor Fuentes tiraba a la basura bolsas con material de extracción, conservación y transfusión de sangre. Y que muchos deportistas acudían a ese departamento. Realizaron una redada y hallaron pruebas más que suficientes para llamar a un juez y ponerle en las manos un caso bastante suculento: dopaje, delito contra la Salud Pública, negligencia médica…

En Febrero de 2009 se podía leer en El País que el juez  imputaba a ocho personas, entre las cuales se hallaba este médico. En el reportaje se puede leer que <<…  dejando sólo como imputados a Fuentes, un médico deportivo, y Merino, un hematólogo, quienes, presuntamente, organizaron un sistema de extracción, almacenamiento y reinfusión de sangre, que, según la resolución de la Audiencia Provincial, podría ser constitutivo de delito. “No se hacían en locales adecuados, no se transportaba en los recipientes idóneos, no existía una identificación clara de los donantes, no existían garantías de mantenimiento de las temperaturas de conservación de la sangre y sus componentes, que se custodiaban en frigoríficos y arcones congeladores dentro de pisos particulares y sin poder garantizar el mantenimiento de la cadena de frío en caso de un simple corte de corriente eléctrica y sin que conste cuál era el sistema de graduación de la temperatura”. “Todo el procedimiento era clandestino”, continúa el juez en su escrito, “esto es, al margen de cualquier inspección de las autoridades sanitarias”>> .

La donación de sangre está regulada por el Real Decreto 188/2005, que  comienza diciendo “ REAL DECRETO 1088/2005, de 16 de septiembre, por el que se establecen los requisitos técnicos y condiciones mínimas de la hemodonación y de los centros y servicios de transfusión“. Tras leer sus correspondientes 17 páginas nos queda claro que Eufemiano y Merino hicieron una gran chapuza. Para que os hagáis una idea de la magnitud del problema, cuando se extrae sangre para hemodonación es necesario que la persona firme un consentimiento informado, en el que se le expliquen los beneficios derivados, las contraindicaciones que existen para donacion altruista o autrotransfusión, así como los problemas que se pueden hallar en caso de autotransfusión. Todo esto, para empezar. Después, es necesario extraer en torno a unos 465 ml, (+/- 10 ml). Esa sangre lleva glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas, plasma y otras sustancias. Para asegurar que no se estropee ninguna de las partes antes de fraccionar esa bolsa de sangre, se deben conservar en torno a  22ºC ( +/- 2ºC). Además, es preciso hacer controles microbiológicos y serológicos (ningún bichito tontorrón nadando en la sangre), comprobar el pH, asegurar el correcto centrifugado y fraccionamiento en las distintas partes, etc…¿todo esto lo hacían de forma artesanal y sin problemas en el piso? ¿Con un control de calidad tan exhaustivo como al que se someten los Centros Regionales de Transfusiones sanguíneas?

Uno de los ciclistas tratados por ese grupo médico, Tyler Hamilton, comentó que tras una autotransfusión observó que su orina era oscura, muy oscura. Estaba expulsando por la orina glóbulos rojos rotos. Imaginad la mala conservación de los componentes sanguíneos, así como el riesgo de confusión y de “autotransfundir” los correspondientes a otra persona.

No creo que la Medicina esté hecha para hacer daño a nadie ni para dar un empujón a los tramposos. Realizar deporte de forma profesional es algo intenso, muy duro, pero no es excusa para poner en peligro de forma chapucera la integridad de nadie. De dopaje y transfusiones podría comentar más cosas, pero no quiero que esto se convierta en un tochazo. Queda abierto el debate…

 

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2 opinaron sobre “Eufemiano el chapucero

  1. Hace tiempo que el deporte, en mi opinión, ha perdido nobleza. Me indigna mucho, de forma particular la inversión millonaria que se puede llegar a hacer en tecnologías para saltarse controles antidoping. Ya ves, da dinero lo que lo da. Recortes en ciencia pero el negocio del deporte… boyante.
    Ahora bien, qué sería lo mejor? Llegar a alguna situación de tabula rasa? Es esto posible?

  2. El deporte, además de ser algo saludable, es espectáculo, diversión, admiración.
    Ribas, el que fuera médico del Sevilla FC, comentaba una vez en clase que es complicado controlar lo que los deportistas hacen o dejan de hacer al margen de lo que les digan desde el club deportivo. Citius, altius, fortius. Y los deportistas aspiran a batir récords, a ser los mejores y “por una ayudita no pasa nada”. Hasta que pasa, porque los riesgos a los que se han sometido los que han sido tratados por Fuentes y Merino son para echarse a temblar.
    Quizá la mejor manera de relanzar la Ciencia y que le den dinero sea ponernos a ti y a mí a correr con la bata puesta :lol:

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