Esta tarde en Twitter he tenido una interesante conversación con @drtronc que me ha traído a la memoria algunas reflexiones mías de la semana pasada, las cuales me gustaría compartir con vosotros a ver qué pensáis:

1. La inscripción a un curso, congreso y tal cuesta bastante dinero, lo más barato que he conocido son 400 euros. Aparte, alojamiento y transporte.Con el sueldo medio de un residente os puedo asegurar que es un buen mordisco a la cartera.

2. Muchos cursos y congresos son financiados y patrocinados por empresas farmacéuticas y se incide mucho en resaltar las bondades de los fármacos de las empresas que patrocinan y tal.

3. Hace poco hablaba con unos compañeros de un libro de Hematología, el Woessner, sobre citomorfología y tal, cuyo precio me comentaron que rondaba los 300 euros y que lo más adecuado era buscarme un laboratorio que me lo regalara. En algunas librerías te hacen un descuento si presentas la credencial de residente, un 10% menos.

4. Escuché hace poco al presidente de la Asociación Andaluza de Hematología y Hemoterapia decir algo así como (no recuerdo literalmente) que si no fuera por la iniciativa privada, por el patrocinio de las empresas farmacéuticas y el dinero que movían, aquí no investigaba en Salud nadie, porque el Gobierno da becas ridículas, presupuestos ridículos y cada vez recorta más en Ciencia.

5. En Internet conozco muchos y muy buenos blogs, además de páginas en las que mantenernos los residentes actualizados sobre fármacos y nuevos tratamientos de las más diversas enfermedades, totalmente independientes de la información suministrada por las empresas farmacéuticas.

¿Qué opináis vosotros? Mañana os cuento algunas cositas más sobre el tema :)

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais… atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser…he visto cosas que me han hecho decir “hay gente pa tó y pa má“…pero nunca, nunca, había visto algo como esto:

Sí, damos y caballeras, lo que estáis viendo es a un chico que se ha colocado implantes en un brazo y encima se los ha tatuado para simular que lleva unas cuantas bolas Pokémon (Pokeballs). Miedo me da ver la cicatriz cercana al codo, que me da la sensación de que no ha sido un trabajo muy aséptico y profesional que digamos, sino más bien una chapucilla de andar por casa. Ahora mismo me ronda por la cabeza la posibilidad de una gran reacción inflamatoria, una reacción contra cuerpo extraño, litros de pus acumulándose…¿de qué material serán esos implantes? ¿Y cómo diantes se los habrá colocado?¿Qué pasará cuando eso cicatrice?

Visto en Street Anatomy.

Cuando estaba en la carrera muchos compañeros se avituallaban de bebidas energéticas en época de exámenes, jurando y perjurando que gracias a ellas aguantaban grandes maratones de estudio. Yo recurría a mi cafetera y a mi bolsita de gominolas (sobre todos regaliz de fresa relleno). Eran tiempos de dopaje para resistir la tanda de exámenes de Febrero, Junio o Septiembre.

Recientemente leí un artículo en Science-Based Medicine, Energy Drinks, que me recordó esa etapa. Tal como comenta Scott Gavura, “Targeting students, athletes, and others seeking a mental or physical boost, energy drinks are now an enormous industry: from the first U.S. product sale in 1997, the market size was $4.8 billion by 2008, and continues to grow“.

La principal baza de las bebidas energéticas es su contenido en sustancias tan exóticas como taurina, ginseng, glucurunato, guaraná, etc, prometiendo así que son más potentes gracias a esos añadidos. Sin embargo, los efectos que tienen son más bien por la cantidad de cafeína contenida que por los otros ingredientes, que están presentes en cantidades muy por debajo de aquéllas en las que producirían efectos comprobables y llamativos. Si examinamos uno por uno esos ingredientes, nos encontramos con lo siguiente:

- Ginseng: anunciado como un reforzador del sistema inmune y sustancia ideal para aportar energía, pero no hay evidencias en la actualidad de ello.

-Taurina: un aminoácido formado de modo natural en nuestro organismo ( es uno de los elementos que forman la bilis), que se presenta como algo que ayuda a tener más energía y agilidad mental. Han surgido algunos artículos hablando del impacto de la asociación entre cafeína y taurina en la memoria y la capacidad de realizar ciertas tareas, pero las evidencias al respecto son poco sólidas y de momento ese dato hay que tomarlo con precaución.

-Glucuronolactona: de ella se ha hablado mucho en diversos bulos que han recorrido los correos de medio mundo, afirmándose que era una potente droga tóxica que se usaba para elevar la moral de las tropas estadounidenses y en ciertas dosis podía causar la muerte.  La glucuronolactona es un metabolito que sintetizamos nosotros mismos en nuestro hígado como paso natural de la degradación de la glucosa, así que de sustancia artificial y mortal tiene más bien poco.

-Guaraná: esta planta tiene cafeína, teofilina y teobromina, con sus correspondientes efectos estimulante, reductor de fatiga y mejorador de la capacidad de concentración en la tarea que tengamos entre manos.

Quizá digáis: bueno, ¿y qué pasa si me harto de bebidas energéticas? Si os hartáis, notaréis los efectos de la cafeína y del guaraná si lo contiene, poco más. Al echar un vistazo a la cantidad de cafeína que contienen, en la etiqueta de una bebida pone que contiene 32 mg por cada 100 ml, o sea, 80 mg para 250 ml de esa bebida. Menos que un café, ya que en 200 ml de café como mínimo hay 80 mg de cafeína. En otra bebida energética se puede leer que contiene 0’03% de cafeína, lo que para 250 ml da una cantidad de 0’075. Hasta ahora nos han vendido la moto de “una bebida energética tiene más cafeína que un café“, lo cual se desmiente con estos datos. Sale más rentable y económico tener la cafetera echando vapor que tener una pirámide de latas de bebidas energéticas en un rincón del cuarto de estudio. (Nota: datos extraídos de la tabla de comparación de Wikipedia y de las propias latas de refresco)

¿Y qué hay de los problemas de salud registrados en relación al consumo de bebidas energéticas? En este punto quiero ser cauta. Se han reportado ciertos casos de problemas cardiovasculares, hematológicos y neurológicos (apoplejía) atribuidos a las bebidas energéticas, especialmente a su contenido de taurina y glucuronolactona, así como el daño causado al esmalte dental por la acidez de dichas bebidas (como muchos otros refrescos). La cantidad de sustancias activas presentes en una lata de bebida energética es escasa como para causar efectos perjudiciales (así como los supuestos efectos beneficiosos), por lo que me inclino más por pensar que los problemas registrados se deben más al abuso de bebidas energéticas que a otra causa y siempre que se consiga demostrar que hay una relación directa entre ambas cosas.

¿Qué pensáis de todo esto? ¿Qué tomáis cuando estáis a tope de trabajo y necesitáis sentiros despejados?

Nota: entrada programada para este fin de semana. El lunes contestaré comentarios :) sed buenos y disfrutad las rebajas.