El título de este artículo parece un chiste. O un cuento. O, simplemente, un título que se me ha ocurrido para llamar la atención y contaros la importancia del salmón en la Medicina. Y no, no voy a hablar de los omega 3 hoy, eso queda para otra entrada (no seáis impacientes, no me hagáis quemar todas las ideas en un único artículo).
Existen varios fármacos anticoagulantes en Medicina. Uno de ellos es la heparina, un fármaco que se administra por vía parenteral (lo cual significa que no se ingiere ni se pone en forma de supositorio, sino que se inyecta) y consigue actuar una de las últimas fases del proceso de coagulación para inhibirla, logrando una rápida disminución de la capacidad de coagulación de la sangre.
Existen dos tipos de heparinas: la heparina no fraccionada, con un efecto bastante potente y que generalmente se inyecta en vena (únicamente se pueden usar en el hospital dada su potencia y la necesidad de estar pendientes de su efecto y ajustar muy bien la dosis), y las heparinas debajo peso molecular, de menor potencia y que se administran mediantes inyecciones subcutáneas (son las que se pueden poner tanto en el hospital como en casa). Ambas tienen el mismo antídoto, el sulfato de protamina.
El sulfato de protamina se elabora a partir de un elemento que se encuentra en la naturaleza. Estoy segura de que a los defensores de “lo natural es lo más sano” les encantará saberlo: se obtiene a partir del esperma del salmón. El principio activo de ese antídoto, la protamina, lo prepara en exclusiva una empresa japonea, Yuki Gosei Kogyo, cuyas instalaciones quedaron destruidas en marzo de 2011 por el tsunami. La Agencia Española del Medicamento emitió un comunicado en Mayo de 2012 en el que se mencionaba que la falta de protamina había llevado a una situación de desabastecimiento del fármaco, por lo que “Para paliar la situación hasta el restablecimiento de la normalidad, la AEMPS está realizando gestiones para conseguir la importación, como medicamento extranjero, de otro(s) medicamento(s) con el principio activo protamina similar al autorizado en España, procediendo a una distribución controlada mientras tanto del pequeño stock en poder del laboratorio y del producto que pudiera importarse.“
A cirujanos y hematólogos nos preocupó la escasez de este fármaco, si bien teníamos otras opciones para hacer frente a un eventual exceso de anticoagulación debido al uso de heparinas, como dejar de administrar la heparina y esperar a que pasara su efecto, transfundir plasma (la parte líquida de la sangre, en la que nadan glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, rica en unas sustancias llamadas factores de coagulación) y el uso de c0mplejos protrombínicos (fármacos elaborados con factores de la coagulación, en una cierta cantidad concentrada, que asegura un aumento rápido y efectivo de la capacidad de la sangre para coagularse).
La empresa reaccionó con rapidez, asegurando el correcto suministro de protamina gracias a la pesca del salmón en otros caladeros japoneses. Así, en Noviembre de 2012 la Agencia Española del Medicamento emitía un nuevo comunicado anunciando el restablecimiento de la fabricación de este medicamento. Se comprobó que conforme a los estándares establecidos no había diferencia de calidad en el principio activo extraído de los nuevos salmones, pudiendo exportarse con normalidad para la fabricación del sulfato de protamina.
Y colorín colorado, este artículo con final feliz ha acabado.

Con este artículo ya casi vamos terminando la serie. Hoy os traigo las dudas más frecuentes en torno a los genéricos, las que me exponen mis pacientes al hablar de ellos. Seguramente me deje algunas en el tintero, así que ahí están los comentarios