Llega la primavera (o eso dicen…) y comienza las producciones BBC (Bodas, Bautizos, Comuniones). Hoy, en Mondo Medico, vamos a dar una serie de consejos para llegar a las bodas con decencia y sobrevivir a ellas con más decencia y dignidad aún.

1. Si quieres lucir tu vestido con tu piel morenita…échate cremita.

Cuántas veces habréis oído la frase “este vestido es muy bonito pero para lucirlo bien hay que estar morenita“. Dicho y hecho. A la playa, la piscina o la terraza a coger color. Lo malo es que algunas piensan que si toman el sol en febrero, marzo o abril el sol “no pega mucho” y por tanto no necesitan echarse crema protectora o con echarse crema hidratante es suficiente. Error. Da igual la época del año, si os vais a poner al sol a hacer la fotosíntesis para coger algo de colorcito debéis echaros crema con el factor de protección adecuado a vuestro tipo de piel.  Y no sólo es necesario usar una crema con factor protector adecuado, sino aplicársela cada cierto tiempo tal como indican en el envase.

2. Pies, para qué os quiero.

Tenemos el vestido, el bolso, los pendientes…nos faltan los zapatos. Pensamos que “para presumir hay que sufrir” y nos da igual que el zapato no tenga una buena horma, total, vamos a estar la mayor parte del tiempo sentadas y llevamos unas manoletinas o chanclas de repuesto. Error. Unos zapatos de taconazo que a los cinco minutos nos haga andar como velocirraptores no son una buena inversión. Dolor de pies, de rodillas, de espalda. Ampollas (y seguro que se os olvidan las tiritas y las semiplantillas de gel). Merece la pena invertir algo de dinero en unos zapatos cómodos, bonitos y de colores clásicos que luego van con cualquier tipo de vestido (negros, nude, dorados, plateados…etc). Por favor, cuidad esos pies.

3. Brindemos por los novios.

Es un clásico en las bodas terminar bebiéndose hasta el agua de los floreros. Y precisamente el agua es lo que nos va a salvar de una bonita resaca, que no es más que la deshidratación causada por la ingesta masiva de alcohol. Una copa de agua de vez en cuando no viene mal. Olvidaos de los comprimidos de vitaminas, no os van a ayudar a sobrevivir al resacón matutino. Y olvidaos de los combinados de alcohol y bebida energética; muchos piensan que “bajan o retrasan la borrachera”, cuando más bien por su contenido en excitantes disminuyen la propia percepción de la borrachera que se está cogiendo lentamente.

4. Zampar hasta reventar.

Cuando uno llega a una boda tiene dos opciones: probar lo que ofrecen, charlar con una copa en la mano, etc…o abalanzarse sobre las bandejas como si llevara dos semanas a base de té verde y manzana para poder entrar en el traje. Luego llega el dolor de barriga y “esto lo arreglo con un omeprazol o con un poquito de bicarbonato”. Error. Recordemos varias cosas:

a) el omeprazol es un protector gástrico que disminuye la secreción de ácidos estomacales. Para que funcione correctamente hay que tomarlo en ayunas con un vaso de agua y esperar unos 20 minutos antes de ingerir cualquier cosa.

b) El almagato sódico es un neutralizador de la acidez estomacal. Se toma después de las comidas.

c) El bicarbonato sódico es un neutralizador de la acidez estomacal, al igual que el almagato sódico y se toma tras las comidas. Produce flatulencia.

d) Ninguno de estos productos quita la sensación de empacho ni la distensión estomacal.

Quizás sea mejor prevenir antes que estar pendiente de los protectores estomacales y parches varios…

Disfrutad con moderación. Y vivan los novios.

 

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Cada año cerca de 13 millones de personas son diagnosticadas de cáncer en alguna parte del mundo y 7.6 millones mueren por esta causa. El cáncer es la principal causa de muerte en los países desarrollados y la segunda en los países en vía de desarrollo.

Aunque parezca que la investigación contra el cáncer avanza poco y no se consiguen grandes resultados, en realidad cada día se dan pequeños pasitos camino de la curación, mejoría de los tratamientos (incluso se ha conseguido cronificar un tipo de leucemia y tratarla con una pastilla, como conté aquí) y mejoría de las pruebas de detección de los tumores, así como hay grandes avances en el conocimiento de lo que son los biomarcadores y cómo utilizarlos en nuestro favor.

Los biomarcadores son alteraciones moleculares que encontramos en los tumores recién diagnosticados. Estas alteraciones nos dan una información muy útil acerca de la agresividad del tumor y la respuesta que presentarán a los tratamientos de los que disponemos en la actualidad. No es una nimiedad sino todo lo contrario, un gran descubrimiento que nos permite ganar tiempo (no se va probando con un tratamiento tras otro hasta dar con el adecuado), ganar en especificidad (si sabemos que el tumor con ese biomarcador es muy sensible a un determinado fármaco o es fácilmente eliminado con radioterapia nos inclinamos por ese tratamiento) y ofrecer tratamientos mejores y más contundentes contra el cáncer, dañando lo menos posible las células sanas.

Con el propósito de tener recogidos todos los biomarcadores se creó CancerDriver, un repositorio gratuito de biomarcadores (al estilo de wikipedia) con el fin de facilitar el conocimiento de los mismos a médicos, pacientes e investigadores.

Podéis leer más del tema en este artículo de MedGadget.

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Las células cancerígenas son listas, muy listas. Son como Darth Vader, se pasan al Lado Oscuro evadiendo por todos los medios que las cojan a tiempo, proliferando sin cesar.

Hace tiempo escribí sobre el ciclo celular, explicando cómo se originaba el cáncer. Hoy voy más allá, contando los trucos de las células cancerígenas para impedir que nuestro organismo les haga frente y las elimine con eficiencia.

1. Autosuficiencia para crecer (yo me lo guiso, yo me lo como).

Una célula sana es bastante simple: está en estado quiescente (quietecita, viviendo tranquila) hasta que recibe la orden suprema de nuestro organismo de reproducirse, dividiéndose en dos en un proceso llamado mitosis en el que da lugar a dos células igualitas, con la misma cantidad de ADN y misma forma. Las células malignas no esperan orden alguna, ellas mismas aprenden a producir esas órdenes y se dividen sin parar cuando quieren y al ritmo que quieren.

2. Insensibilidad a las señales anti-crecimiento (me da igual lo que me digan, yo a lo mío).

Nuestro organismo no sólo da órdenes a las células para que se dividan y proliferen, también lo hace para frenar esa proliferación, con el fin de que no se produzcan más células de la cuenta. Orden y control. A las células cancerígenas eso les da igual, incluso bloquean esas órdenes y siguen a lo suyo, a crecer locamente e invadir el espacio de otras células, consumir sus recursos y asfixiarlas.

3. Invasión de otros tejidos y metástasis (largo y ancho es el mundo).

La jerarquía que existe en nuestro organismo, grosso modo, es: órgano, tejido, célula. Cuando las células cancerígenas empiezan a crecer no se conforman con invadir el espacio de las células vecinas que conforman un tejido. Deciden que quieren colonizar otros espacios, por lo que algunas inactivan a ciertas proteínas que hacen de pegamento entre las células, se separan del grupo  y viajan a través del torrente sanguíneo o de la linfa para anclarse a los tejidos de otros órganos, proliferando allí y formando otros tumores llamados metástasis.

4. Capacidad de replicarse infinitamente (nada ni nadie me parará).

Casi todas las células de nuestro organismo tienen un número finito de oportunidades para replicarse mediante la mitosis, ya que conforme se van dividiendo van perdiendo poco a poco la capacidad de hacerlo hasta que llega un momento en el que no pueden replicarse más. Están viejas, ha llegado el momento de que se jubilen y den paso a otras en mejor estado. Es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para asegurar que siempre tendremos “células de repuesto” en buen estado, que no hayan sufrido excesivo desgaste y puedan funcionar bien. Eso no pasa con las células cancerígenas, que se dividen sin nada que les frene, viven una eterna y loca juventud.

5. Angiogénesis sostenida (a mí que no me falte de nada).

Para una célula es fundamental tener cerca un vaso sanguíneo que le lleve a través de la sangre nutrientes varios y se lleve los desechos que produce. Para una célula maligna es igual de importante, por lo que segrega una sustancia que favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos, proceso llamado angiogénesis, con el fin de que no mueran por falta de oxígeno y nutrientes.

6. Capacidad para evadir a la apoptosis (célula a la fuga).

Nuestro organismo tiene un mecanismo muy eficaz para cargarse a las células cuando ya han cumplido su función en nuestro cuerpo, están ya viejas, no funcionan a pleno rendimiento y dan más problemas que alegrías. Ese mecanismo se llama apoptosis. Las células malignas se escapan de la apoptosis inactivando a una proteína que es la encargada de iniciar el proceso, con lo que al no darse la orden de iniciar la apoptosis no la sufren y siguen tan tranquilas dividiéndose sin cesar y consumiendo los nutrientes y recursos del organismo. Unas auténticas gorronas de nuestro cuerpo.

(Artículo basado en “Hallmarks of cancer” de Hanahan y Weimberg, publicado en el año 2000, una maravilla  que supuso un gran paso en la comprensión de lo que es el cáncer. Hay una segunda parte que también merece la pena, “Hallmarks of cancer: next generation”).

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