Con semejante frase se me suelen presentar algunos pacientes en mis guardias de Urgencias. Algunos, los más finos, dan varias vueltas antes de confesarme de la forma más suave posible que se han leído hasta la etiqueta del Don Limpio sin resultado alguno, otros van de forma directa y clara y confiesan sus “apretaeros intestinales”.

En todos estos pacientes, además del dolor abdominal propio del estreñimiento, suelen darse varios factores que facilitan su estreñimiento:

1. Se mueven poco. Al estar tanto tiempo calentando silla o sofá no estimulan el peristaltismo abdominal (movimiento de las tripas) y por tanto no facilitan la bajada del bolo fecal (o bola de caca, como mejor entiendan y les guste). Algunos, por desgracia, son pacientes ancianos que tienen vida cama-sillón o están encamados, por lo que es complicado que puedan moverse todo lo necesario.

2. Beben poca agua, menos de dos litros diarios. Eso sí, se ponen tibios de fave de fuca, laxantes y fibra para regular el intestino. A eso le llamo “echar cemento en las tripas”, por mucha fibra y mucho “removedor del intestino” que echemos, si no añadimos agua para hacer un bolo fecal esponjoso que salga con facilidad poco le estamos ayudando a nuestro cuerpo.

3. En proporción, suelen tomar mucha más proteínas y alimentos astringentes que fruta, cereales y verdura.

4. Tienen un horario de comida y de defecación irregular. Al cuerpo hay que acostumbrarlo a comer a unas ciertas horas y soltar lastre a otras horas.Si no, no hay manera.

5. Cuando van al baño lo hacen en plan “pongo el huevo y salgo corriendo“. Todo en esta vida hay que hacerlo de la forma más tranquila posible y desalojar por completo el último tramo del intestino grueso es igual de importante que otras actividades básicas de la vida diaria. Por ello a veces aconsejamos con cierto humor poner el revistero en el baño, recuperar la maquinita del Tetris o aficionarse a jugar al Angry Birds en ese momento tan íntimo y aromático…lo que sea con tal de relajarse y hacerlo bien. Cuando un paciente me dice “si yo voy todos los días al baño, al preguntarle cuánto tiempo le dedica al asunto descubro que la mayoría lo hace con mucha prisa y de forma incompleta.

6. Comen muy poco. De donde no hay no se puede sacar, si no hay suficiente material para hacer una buena bola de caca, no se puede pedir al cuerpo más.

7. Toman muchos diuréticos o infusiones diuréticas. Ya saben, caca reseca es caca que no sale…

El estreñimiento no es un asunto banal, aunque aquí me lo tome con un poco de humor; es un motivo de consulta frecuente, de grandes preocupaciones que se podrían solucionar con pequeñas medidas.

¿Qué opináis?

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Hacer la residencia de cualquier especialidad médica se asemeja en ocasiones a hacer la mili, de modo que más que Médico Interno Residente a veces podemos parecer Militares Internos Residentes…

Empiezas con un examen de cinco horas que prueban tu capacidad de concentración y resistencia “atendiendo” más de 200 casos clínicos que recuerdan a la canción de Fernando de Teresa, “ojalá el paciente viniera tipo test”.. ¿Andar por la arena de la playa con el fusil  y los botorros? No, quemar glucosa a toda leche intentando recordar qué era lo que caracterizaba al dichoso Rendu-Osler-Weber.

Cuando tienes el resultado de ese examen-oposición, te vas al bingo, perdón, al Ministerio de Sanidad a elegir tu plaza, “del número tal al número pascual, suban al estrado a elegir si quieren currar unos añitos en Cádiz o en Barakaldo“. Igualito que cuando te enteras de si aprenderás a tirarte con el paracaídas y la medallita de la Virgen del Carmen que te regaló tu madre o te tocará aprender a nadar.

Llegas al hospital, donde eres residente de primer año, abreviando, R1. El último mono. El que se come el busca (dichoso telefonino con su dichosa musiquita que te pone de los nervios cuando suena en el bus o el metro, causándote un pseudoinfarto masivo), el que se come las guardias en los puentes, el que pone buena cara cuando los adjuntos descubren que sabe mecanografiar y “anda, por qué no escribes tú las 6 altas que me quedan, que lo haces más rápido y así salimos antes...” y hasta las 3 de la tarde aporreando teclas como un simio.

Creces, vives las guardias en Urgencias como muescas en el cinturón y coleccionas anécdotas para reir y llorar. En determinados servicios y hospitales a partir de cierto año de formación ya no tienes que hacer guardias en Urgencias, lo cual se vive como una liberación y una ganancia de paz interior y calidad de vida.

Pasas a R2(D2), a R3, R4, en algunas especialidades a R5. Y catamplum, eres FEA, Facultativo Especialista Adjunto, con tu curriculum bajo el brazo, lo mismo te sirve para que te contraten por un tiempo variable que va de 8 horas a varios meses o lo mismo tienes suerte, haces otras oposiciones y consigues la ansiada plaza fija. O te metes a currar en las odiadas Urgencias, que se viven de otra manera cuando ya eres adjunto. Incluso te da un siroco y vuelves a gastar culo y codos para sacar otra plaza como MIR y empezar desde el principio en otra especialidad, contrato fijo al menos 4 años y el mejor momento para reproducirte porque no pueden “misteriosamente” no renovarte el contrato al saber que un espermatozoide se encontró con un ovulito y…

A todo esto, recuerdas que la madre más orgullosa en la cola del pan es la madre del cardiólogo y que tu abuela sigue sin enterarse de lo que es un Médico Interno Residente y te pregunta si ya eres médico de verdad o sigues siendo estudiante… :)

Si te ha gustado esta entrada, echa un vistazo a esta otra, de la Dra Jomeini, relacionada con el tema: Star Wars.

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Llega la Navidad, el momento de paz, amor y buenos alimentos, de llenarse la boca de langostinos para tenerla ocupada antes de soltarle a tu cuñado lo que piensas de él, de “tocar el violín” o ser más modernos y pedir por “internés” un iJam como éste:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=TakY4iOCWWU]

Los médicos también disfrutamos esas fiestas de consumismo, de ingresar la tarjeta de crédito en la Unidad de Plástico Quemado y, sobre todo, hacemos guardia en Urgencias en fechas “señaladas” como el 24, el 25, el 31, etc. Dicen los más veteranos que en esas guardias se ve de todo, así que por si las moscas os dejo una lista de recomendaciones para estas fechas:

1. Si bebes, no bebas sólo alcohol. No querrás terminar en Urgencias con la santísima trinidad “Benadón-Benerva-Suero glucosado”, así que entre copazo y copazo no viene mal meterse entre pecho y espalda un vaso de agua y no beber muy rápido. Olvídate de la leyenda urbana “si te tomas esos comprimidos de vitamina B12 o B lo que sea no tendrás resaca“. Una resaca viene por deshidratarte, principalmente, así que hidrátate y modérate.

2. No te engollipes con el pavo. Come despacito, mastica bien, no vayas a ansia viva. Y si te engollipas o se atraganta tu crío de 6 años con una lasquita de jamón, recuerda las maniobras de Heimlich.

3. Oh-oh, la ensaladilla de mamá estaba deliciosa pero te has levantado con mal cuerpo, diarrea, vómitos…vamos, una señora gastroenteritis. Si no tienes fiebre, ni echas con las heces sangre o pus, ni tienes sensación de calambre en las tripas, seguramente no merezca la pena ir a Urgencias, sino seguir las recomendaciones generales: no tomar leche en las primeras 48-72 horas porque tienes el intestino irritado y sin capacidad para digerir bien la lactosa; hidratarte abundantemente (2 litros como mínimo) con suero de rehidratación (en la farmacia lo venden) o bebidas isotónicas (no es lo mejor, pero a falta de pan, buenas son tortas) , seguir una dieta blandita con alimentos como arroz, pan, plátano, jamón cocido,etc; no merece la pena ayunar, eso no ayuda a cortar antes la diarrea y, por favor, que a nadie se le ocurra tomar Fortasec. No, no, Fortasec no, necesitamos echar la bacteria o el virus que están dando por culo, nunca mejor dicho, no compréis Fortasec, comprad un periódico y pasad el tiempo tranquilamente en el trono.

4. “Me he cortado con el cuchillo jamonero“…pon la mano bajo el agua unos segundos y después, con una servilleta, una gasa o un trapo limpios, cubrid y apretad la zona en la que os habéis cortado. Si no es un cortecito, sino un tajo, a Urgencias a que te hagan un zurcidito. Ni de broma os echéis agua oxigenada.

5. Te has quemado al intentar sacar el pavo del horno. Pon la mano bajo el grifo. Si la quemadura no es seria, con una pomadita calmante es suficiente. Si ha sido una señora quemadura, a Urgencias a que te echen un vistazo. Nada de pasta de diente ni otros remedios caseros como la clara de huevo que empeoran las lesiones y facilitan la sobreinfección.

He repasado los principales incidentes navideños. Para las dudas y tal, los comentarios están abiertos.

Felices fiestas :)

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