Quienes sois fans del comisario Brunetti seguramente hayáis leido ya “Y la palabra se hizo carne“, donde se habla en el primer capítulo de un hombre que aparece flotando en uno de los canales venecianos. En la sala de autopsias a Brunetti  le llama la atención el aspecto del muerto y le pregunta al forense Rizzardi  por qué tiene esa forma tan extraña, con el pecho y el cuello tan anchos, a lo que  éste le responde “Se llama enfermedad de Madelung. He leído algo sobre ella y recuerdo que la estudié en la facultad de Medicina, pero nunca la había visto antes. Sólo en fotos“.

La enfermedad de Madelung, también conocida como lipomatosis simétrica múltiple,  es una enfermedad rara de la que llama la atención la presencia de grandes masas de tejido graso localizado de forma simétrica en cuello, nuca, tronco, hombros y la parte más próxima al tronco de brazos y piernas. Se da fundamentalmente a hombres entre los 30 y 60 años con historia de etilismo crónico, aunque no siempre es así (Spoiler: el asesinado de la novela no era alcohólico). La asociación entre alcoholismo y esta enfermedad parece clara, ya que en el 90% de los casos de Enfermedad de Madelung el paciente lo padece. En este artículo se comenta que la causa es que el alcohol disminuye la lipolisis, favoreciendo la formación de esas masas grasas tan llamativas.

En Italia, donde se ambienta la novela de Dona León, se describe ese caso en una de cada 25.000 personas, siendo muy raro que se observe esa enfermedad en niños. Aunque se recomienda a los pacientes bajar de peso y evitar el consumo de alcohol, la medida más eficaz es la extirpación quirúrgica.

Podéis ver algunas fotos curiosas de esta enfermedad en este blog.

Otro día comentaré por qué la lectura de este libro anima al vegetarianismo. No os aconsejo tener previsto para cenar un delicioso filete de ternera…

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A los adictos a los blogs de la Doctora Jomeini (sí, tiene más de uno) no le habrá cogido por sorpresa el anuncio de la salida de su libro, “El blog de la Doctora Jomeini“. A los que no la conocéis aún sólo puedo deciros que a qué estáis esperando, corred a leerla.

Ana González Duque es una tía estupenda. Su apodo, Doctora Jomeini, viene de cuando puso a dieta “fundamentalista” a un paciente recién operado de la “visícula”. Sin embargo bajo ese mote encontramos  una mujer capaz de ver el mundo con ironía y una gran dosis de humor, batallar con dos hijos, un marido, el ser residente de Anestesiología (una de las especialidades más duras del hospital) y sufrir en sus carnes todas las batallitas que cuenta Maitena, la dibujante argentina, que nos suelen suceder a las mujeres. Y sin perder la sonrisa, oiga.

En su libro cuenta las aventuras de una residente de Anestesiología recién llegada a Madrid. Amores, desamores, historias de quirófanos, aprendizaje intensivo de su especialidad, una futura suegra que es una auténtica suegrator de la pradera, unas compañeras de piso con las que es imposible aburrirse…

Lo podéis comprar en Amazon (aunque ahora mismo anuncian que está “temporarily out of stock”) o en Tombooktu. Ya me contaréis…

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Quienes tengáis un humor negro como el alquitrán disfrutaréis seguramente este libro, que de religioso tiene sólo el título.

Roy Basch es un residente que comienza a trabajar en el hospital llamado “La Casa de Dios” y cuenta con total crudeza los sentimientos que tiene cuando empieza a tratar pacientes “de verdad”, asumiendo toda la responsabilidad, afrontando el miedo a la primera guardia (que levante la mano quien no tuvo sudores fríos cuando se puso el fonendo al cuello en su primera guardia). A su lado cuenta con el Gordo, quien le enseña una serie de leyes importantes para sobrevivir, como “Es el paciente quien tiene la enfermedad” y “Los gomer nunca mueren”. Miedo, ansiedad, compañerismo, las distintas maneras de enfocar la profesión, el modo de liberar la ansiedad, que los comienzos nunca fueron fáciles…Roy va describiendo todo esto de forma impecable así como los consejos de su novia, una psicóloga llamada Berry, que le ayudará a hacer frente a todos estos sentimientos y no dejarse aplastar por ellos.

Quizás este libro lo deberían regalar en el Ministerio al elegir la plaza de residente. Y a más de un paciente para que se ponga en la piel de aquél que lleva la bata blanca y está más asustado que él.

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