El artículo sobre la exclusión de homosexuales varones como donantes de sangre en Francia ha levantado una buena nube de albero, ya lo creo. En twitter, en los comentarios a los diferentes artículos que he leído sobre el tema, en grupos de Whatsapp…cada uno muestra su opinión sobre la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Iñaki Úcar escribió un artículo titulado “Sobre números, pragmatismo y ética” en el que afirmaba que no tenía muy claro que hubiera homofobia en la sentencia del TJUE, sino que el tribunal le decía a Francia “Yo, TJUE, no puedo prohibirte a ti, país, que apliques restricciones en la donación si hay causas científicas y justificadas detrás, pero puedo meterte un puro así de gordo si no están justificadas y, por tanto, se sospecha que son discriminatorias.

Hidroboy comentó en “¿Repetimos? La sentencia de la UE sobre las donaciones de sangre” que él tampoco veía que la sentencia del TJUE fuera homofóbica y que si se acudía  a la nota de prensa, se podía ver que el mismo TJUE indicaba que los datos epidemiológicos en los que se había basado el gobierno francés debían ser revisados para ver si eran fiables y seguían siendo pertinentes, además de tener en cuenta que sólo puede prohibir la donación de sangre a hombres homosexuales si no existe otro medio menos coercitivo y más seguro de proteger al futuro donante de enfermedades transmisibles mediante transfusión.

Jesús Sánchez afirmaba en “Los homosexuales pueden donar sangre en España” que el TJUE se lavaba las manos a lo Poncio Pilatos “al permitir que sea la justicia gala, quién originó toda la cuestión legal, la que decida “si sus leyes son proporcionales al riesgo y si la evidencia científica es suficiente para justificar la prohibición permanente”. Pero ¿existe esa evidencia científica?. No, no existe de ninguna de las maneras. Lo único que han demostrado estos hombres de leyes, es su alto grado desconocimiento de la ciencia y la epidemiología, porque el hecho de ser homosexual no implica más riesgo de contraer una enfermedad infecciosa y de transmisión sexual que cualquier heterosexual.

En Twitter, @rubenpascual comentó que “Si bien descartar las transfusiones de un grupo con un factor de riesgo es adecuado a falta de más datos, me preocupa que haya cuestiones ideológicas que impidan afinar mejor el factor de riesgo más íntimamente ligado. El elemento directo es la práctica sexual de riesgo, y la homosexualidad es sólo un factor relacionado indirecto. Esta legislación no me parece homofóba, lo primero es la salud pública. Pero la sociedad debería invertir recursos en mejorar sus evidencias para no necesitar rechazar colectivos, sino actividades”. @jamr_cho2 y @nmunozm coincidieron en que hay que incidir en las prácticas sexuales de riesgos, no en los colectivos, siendo increíble que un gobierno pueda ser tan torpe y tener tan poca sensibilidad al legislar. @anadeph me recordó con humor que “A los intensivistas nos desaconsejan donar y no veo intensivofobia”, sin ver clara la homofobia sino más bien una parte de la ley sin afinar. @Jcorsan sí veía clara la homofobia, al igual que @2qblog. @RafelAlcubierre comentó que “Mandan razones estadísticas y $$” . @RafaelTimermans considera que es un “Tema delicado, con demasiadas connotaciones y politizado”. @jesussanzsanz piensa que se excluye a los homosexuales varones de donar sangre por el mismo motivo por el que se excluye a adictos a drogas por vía parenteral, sin que nadie se lleve las manos a la cabeza por ello.

En los comentarios del blog, Irene y Umpalumpa afirmaba que entendía que se exigiera una alta seguridad a la transfusión, pero que se había errado al centrarse en el colectivo de personas y no a la práctica sexual de riesgo en sí. Maria José Mas comenta que “esta seguridad justamente exigida para el receptor, NO debe estigmatizar al donante. Ser donante es un acto altruista que dice mucho y todo bueno de quien lo hace.”

Muchas gracias a todos por participar en el debate. Si he omitido a alguien, decidmelo :)

Ayer, 29 de abril, vi que la gente estaba revolucionada en Twitter. Que en Europa prohíben que los homosexuales puedan donar sangre. Que esto es discriminatorio. Que volvemos a los viejos tiempo. Empiezan las bromas con las donaciones de sangre, la donación…y levanto una ceja a lo Ancelotti.

Pincho el enlace y leo el artículo. “El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha considerado este miércoles que los homosexuales pueden ser excluidos permanentemente de donar sangre si lo justifica la situación sanitaria en su país“. Ajá. “La sentencia surge a raíz de un caso ocurrido en 2009 en Francia, donde un médico rechazó a un donante que había tenido una relación sexual con otro hombre. El Derecho francés excluye permanentemente de la donación de sangre a los hombres que han mantenido este tipo de relaciones sexuales.” Ajá. Pues vámonos a cotillear la sentencia del TJUE, a enterarnos de primera mano qué ha pasado.

pensando1. ¿Qué ha pasado?

En el año 2009, un hombre se presentó en un punto de donación de sangre en Metz, Francia, para realizar una donación. Al realizar la encuesta previa, el médico responsable le negó la posibilidad de ser donante por haber tenido relaciones sexuales con otro hombre.

2. ¿Por qué el médico se negó a admitirlo como donante?

El médico se basó en una Orden Ministerial aprobada en Francia en enero de 2009 por la que se establecían los criterios de selección de donantes de sangre y, entre las causas excluyentes en el anexo II, tabla B, figuraba el haber tenido relaciones sexuales con otros hombres. “Homme ayant eu des rapports sexuels avec un homme“. La legislación francesa no especifica si esas relaciones han sido con protección o no, en el momento en el que se produzcan, excluído y punto.

Nota: si alguien va a leer el decreto, deberá irse al final de la página y descargarse el pdf para poder ver la tabla que menciono, no se puede ver en la misma web.

3. ¿Puede un médico rechazar a un potencial donante de sangre?

Sí. Las donaciones de sangre son anónimas, no remuneradas y altruistas. En Francia, al igual que en España, antes de realizarse la donación de sangre el médico debe tener una entrevista con el donante. En esa entrevista le explica en qué consiste la donación y las potenciales causas de exclusión, con el fin de evitar riesgos para la salud del donante y del receptor. Por eso en determinadas circunstancias como, por ejemplo, estar una donante embarazada o padecer una persona una enfermedad cardiovascular que pueda empeorar con la extracción de sangre, se evita. También se impide donar sangre si  tiene o puede tener una enfermedad transmisible por vía sanguínea,sorteando así la posibilidad de que esa sangre lleve algún agente infeccioso y forme parte de ese pequeñísimo porcentaje de falsos negativos (el test dice que la sangre no está infectada pero sí lo está) o indetectabilidad en las pruebas microbiológicas realizadas. Cuanto mayor sea el número de bolsas a analizar, mayor es el riesgo de que se cuele una con un patógeno transmisible. Pura matemática.

Con este primer cribado, además, se ahorra dinero al disminuir el total de bolsas de sangre a fraccionar y analizar; los recursos sanitarios no son infinitos y si se rechazan personas que podrían tener una enfermedad transmisible por vía sanguínea, se ahorran esos recursos.

4. ¿Por qué en Francia rechazan a los hombres homosexuales como potenciales donantes?

Porque consideran que entran dentro del grupo de personas con riesgo de exposición a un agente infeccioso transmisible por vía sexual. En 2009, cuando se aprobó la Orden Ministerial, se basaron en que el Institut de veille sanitaire (Instituto de vigilancia sanitaria en Francia) detectó que entre 2003 y 2008 la práctica totalidad de las infecciones por VIH habían sido por vía sexual frente a otras vías (sanguínea, de madre a hijo durante el parto o la lactancia) y los hombres homosexuales constituían el 48% de los nuevos casos de infección por VIH. En ese mismo periodo se observó una disminución de la incidencia (aparición de nuevos casos) de contaminaciones por VIH, fundamentalmente en el grupo de personas que lo habían contraído mediante relaciones heterosexuales,pero por desgracia no había disminuido en el caso de homosexuales varones. A eso se añadía que en ese mismo periodo de tiempo constituían el grupo más numeroso afectado por la contaminación, con una tasa de incidencia del 1% anual que era 2oo veces superior a la de la población heterosexual francesa.

Considerando todo esto, decidieron que mientras no cambiaran esos datos debían excluir a este grupo de población como potenciales donantes de sangre, eliminando así un factor de riesgo en el circuito transfusional.

5. ¿Y qué ha dicho el Tribunal de Justicia de la Unión Europea?

Pues el TJUE dice que

 [….]debe interpretarse en el sentido de que el criterio de exclusión permanente de la donación de sangre formulado en dicha disposición en relación con la conducta sexual cubre el supuesto en el que un Estado miembro, habida cuenta de la situación predominante en él, establezca una contraindicación permanente para la donación de sangre en el caso de los hombres que han tenido relaciones sexuales con otros hombres, siempre que se acredite, basándose en los conocimientos y en los datos médicos, científicos y epidemiológicos actuales, que dicha conducta sexual expone a esas personas a un alto riesgo de contraer enfermedades infecciosas graves transmisibles por la sangre y que, dentro del respeto del principio de proporcionalidad, no existen técnicas eficaces de detección de esas enfermedades infecciosas o, a falta de esas técnicas, métodos menos coercitivos que dicha contraindicación que garanticen un alto nivel de protección de la salud de los receptores.

6. Pero…¿no se analiza toda la sangre antes de transfundirla?

Claro que sí. Se realizan análisis bacteriológicos, buscando que durante la extracción de sangre no haya habido contaminación de las bolsas. Se hacen pruebas serológicas buscando la presencia de virus de hepatitis B, hepatitis C y VIH. El problema viene con éste último.Las pruebas de detección de VIH tienen una sensibilidad y una especificidad bastante altas, pero no son del 100%. En los Centros Regionales de Transfusiones se realizan los controles microbiológicos de manera minuciosa y dos veces para asegurar que no haya ningún falso negativo, retirando de la circulación las bolsas de componentes sanguíneos con resultados positivos o dudosos (una determinación positiva y otra negativa). Además, disponen de mecanismos de seguridad como, por ejemplo, la denominada cuarentena del plasma. Cuando se extrae la sangre del donante, ésta se fracciona en los componentes que interesan: glóbulos rojos, plasma y plaquetas (los glóbulos blancos no interesan para transfundir). Los componentes se almacenan por separado. El plasma se congela y sólo se utiliza para transfundir si el donante regresa al punto de donación en el tiempo indicado (unos 4 meses), efectúa una nueva donación y la serología de VIH es nuevamente negativa, comprobándose así que, efectivamente, la primera donación no se realizó durante el periodo ventana. Existe un protocolo de seguridad transfusional que se sigue de forma estricta para asegurar que la transfusión sea un procedimiento seguro para el receptor. No se deja nada al azar, os lo aseguro.

El riesgo cero no existe ni en este caso ni en ningún otro acto médico. Cada vez que se lleva a cabo un tratamiento, sea el que sea (un fármaco, una intervención quirúrgica, una transfusión…) se asume el riesgo de que algo salga mal. Eso sí, SE MINIMIZA TODO LO POSIBLE Y MÁS. En España la estadística es de 2-3 casos por millón de transfundidos. Y se está investigando para disminuir más todavía esa incidencia de casos.

7. ¿En Francia se excluye únicamente a los homosexuales?

No. También se excluye, por ejemplo, a quien provenga de una zona en la que el paludismo sea endémico o a quien se someta a un tratamiento de acupuntura, piercing, mesoterapia, tatuajes, endoscopia o esclerosis de varices.

El matiz está en que los hombres homosexuales están excluidos de forma permanente, sin tomar en consideración si tienen relaciones sexuales protegidas, mientras que en los otros supuestos de peligro de infección por vía sexual (relación sexual no protegida con una pareja ocasional, más de un compañero sexual en los últimos cuatro meses, relaciones sexuales no protegidas con una nueva pareja desde hace menos de dos meses) la exclusión es temporal e indican el periodo de tiempo y las condiciones bajo las cuales están excluidos. ¿Por qué se hace eso? Porque se basan en los datos aportados por el Instituto nacional de vigilancia sanitaria (ver punto 4).

¿Existe homofobia en este caso? Después del tocho que os he soltado, os toca a vosotros opinar 😉

Enlaces que recomiendo para profundizar en el tema(además de los enlaces que he dejado en el post):

Medidas de seguridad viral del plasma destinado a transfusión y su aplicación en España.

Real Decreto 1088/2005, de 16 de septiembre, por el que se establecen los requisitos técnicos y condiciones mínimas de la hemodonación y de los centros y servicios de transfusión.

Diagnóstico de laboratorio de la infección por el VIH, del tropismo viral y de las resistencias a los antirretrovirales.

Sobre números, pragmatismo y ética

Raúl Calvo es médico de Atención Primaria, como se dice ahora tan finamente. Vamos, el médico de cabecera, el médico de familia. Aunque él, en su blog “Medicina en la cabecera” se define directamente como “médico de pueblo“. Y como médico de pueblo contó hace poco una historia para pensar, “Adán y Eva no se adaptan al frío“.

¿Qué hago con el abuelo?“. La pregunta del millón cuando voy a darle el informe de alta a la familia. Familias que no han hablado el tema hasta ese momento, que han soslayado el incómodo asunto. Por no pelearse antes de tiempo. Porque en algunas familias se “asume” que es la hija la que debe asumir el cuidado de los padres ancianos. Aunque la hija trabaje, no pare un minuto quieta y tenga que cuidar a sus propios hijos o incluso nietos. Aunque tenga hijos en paro y les esté echando una manita. Hay situaciones familiares para todos los gustos. Pero es “ley natural” que sea la hija la que se encargue de todo. Y las soluciones dependen de la buena voluntad de todos y de los recursos económicos.

No vayas a decirle a la familia que le damos el alta mañana, que remolonearán para quedarse un par de días más en el hospital“. “Coméntale a la familia que le damos el alta mañana, para que vayan organizándose y preparando su regreso a casa“.  Cada adjunto me decía algo distinto en mis años de MIR. Yo, como residente, tenía asumido que “Donde hay patrón, no manda marinero“. “No hay plazas en una residencia pública y en las privadas nos piden un dineral“. Y a tragar saliva y coger aire cada vez que una familia me cuenta su historia, sus desvelos, sus dificultades, sintiéndome impotente.

Permitidme que me ría de la Ley de Dependencia y sus “aportaciones económicas”. A mi abuela se le concedió cuando llevaba ya un tiempo en el cementerio. Menos mal que tenía cuatro hijos, hembras y varones, dispuestos a arrimar el hombro. Que decidieron que no querían mandarla a una residencia aunque fuera lo más cómodo para todos. Que organizaban unos calendarios de turnos para quedarse con ella en su casa que ya me hubiera gustado a mí que los calendarios de guardia de residentes de mi hospital hubieran sido así. Un calendario adaptado al tiempo que disponía cada uno según su trabajo y sus obligaciones. Y funcionó porque todos querían que funcionase.

Si al abuelo se lo llevan a casa de algún familiar…en poco tiempo lo vemos en Urgencias. Con la intención de volver a ingresar. “Porque en el hospital está mejor, estamos más tranquilos. No nos vemos capaces de cuidarlo, no tenemos dinero para una residencia o un cuidador. Yo no puedo dejar mi trabajo para atender a mi padre. Soy la única persona disponible para atenderle y no, no puedo, no doy más de mí” Cuidar a un anciano es muy sacrificado, ata mucho a una familia que ya se veía más libre, con los hijos ya crecidos y empezando a volar. Ata mucho a un familiar soltero acostumbrado a hacer su vida a su aire, que se ve de repente como cuidador total y absoluto, según el grado de dependencia del anciano Si, para colmo, no había buena relación antes, para de contar. Un anciano pluripatológico con un listado de medicamentos más largo que un día sin pan da miedo, mucho miedo. Miedo a meter la pata.

Esto es el pan nuestro de cada día. La sociedad está cambiando, pero ciertas cosas no cambian. El cuidado de los ancianos es una de ellas. Echar la culpa a los familiares es lo fácil, “Querer es poder“, pero cuando se rasca la superficie se ven las dificultades, los sentimientos de culpa, los problemas familiares. Y me he dejado muchas cosas en el tintero.